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domingo, 14 de mayo de 2023

EVANGELIO SEGÚN MATEO INTRODUCCIÓN

© 2002 Sociedades Bíblicas Unidas y Sociedad Bíblica de España
EVANGELIO SEGÚN MATEO
INTRODUCCIÓN
El primer libro de los que componen el Nuevo Testamento es el Evangelio según Mateo (=Mt). Como se indicó en la Introducción a los Evangelios, el orden de los libros del Nuevo Testamento (en las ediciones que usamos) no corresponde necesariamente al orden en que fueron escritos.
El evangelista Mateo comienza su historia con una lista de los antepasados de Jesús y relatando algunos acontecimientos de su infancia. Pasa luego a narrar, en cuadros que se van alternando, los hechos y las enseñanzas de Jesús, para concluir con los relatos de la pasión, las apariciones del Señor resucitado y el envío de los discípulos a todas las naciones.
Este evangelio se distingue de los otros, ante todo, por su manera sistemática de organizar las palabras de Jesús. En efecto, en su mayor parte las reúne en cinco grandes sermones o discursos. El uso de ciertas fórmulas introductorias (véase Mt 5.1-2; 10.1; 13.1-3; 18.1 y 24.1) y, sobre todo, de fórmulas que sirven para concluir estos sermones y pasar a otro tema (véase 7.28-29; 11.1; 13.53; 19.1 y 26.1), indica el interés del evangelista por hacerlos resaltar. La fórmula con que concluye el último sermón es especialmente significativa: "Cuando acabó todas estas enseñanzas, Jesús..." (26.1). Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que en Mateo hay otras palabras o enseñanzas de Jesús, además de las reunidas en los cinco sermones mencionados (véase, por ej., el cap. 23), los cuales aparecen intercalados alternadamente entre las secciones narrativas. Los relatos de la infancia de Jesús (caps. 1–2) sirven de introducción; y los referidos a su pasión, muerte y resurrección constituyen la conclusión de toda la obra.
A la luz de lo dicho podemos destacar las siguientes grandes secciones de este evangelio:

I. Infancia de Jesús
(1–2)
II. Jesús inicia su actividad pública
(3–4)
III. Sermón del monte
(5–7)
IV. Actividad pública de Jesús
(8–9)
V. Instrucción para el apostolado
(10.1–11.1)
VI. Actividad pública de Jesús
(11.2–12.50)
VII. Siete parábolas de Jesús
(13.1-52)
VIII. Actividad pública de Jesús
(13.53–17.27)
IX. Sermón sobre la vida de la comunidad
(18)
X. Actividad pública de Jesús
(19–23)
XI. Sermón sobre el fin de los tiempos
(24–25)
XII. Pasión y muerte
(26–27)
XIII. ¡Jesús ha resucitado!
(28)

Otros autores, teniendo en cuenta sobre todo el aspecto geográfico, dividen el evangelio de la siguiente manera:

I. Parte preparatoria
(1.1–4.11)
II. Actividad de Jesús en Galilea
(4.12–13.58)
III. Viajes por diversas regiones
(14–20)
IV. Actividad en Jerusalén, pasión, muerte y resurrección (21–28)
1. Última actividad de Jesús
(21–25)
2. Pasión, muerte y resurrección
(26–28)

carlos adrian gomez burgara
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cap,.-28.-El anuncio de la resurrección de Jesús

XIII. ¡JESÚS HA RESUCITADO! (28)
El anuncio de la resurrección de Jesús
(Mc 16.1-8; Lc 24.1-12; Jn 20.1-10)
28
1 Pasado el sábado, al amanecer el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.a 2 De pronto hubo un fuerte temblor de tierra, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra que lo cerraba y se sentó sobre ella. 3 El ángel brillaba como un relámpago y su ropa era blanca como la nieve. 4 Al verle, los soldados temblaron de miedo y se quedaron como muertos. 5 El ángel dijo a las mujeres:
–No os asustéis. Sé que estáis buscando a Jesús, el crucificado, 6 pero no está aquí; ha resucitado, como dijo.b Venid a ver el lugar donde lo pusieron. 7 Id aprisa y decid a sus discípulos: 'Ha resucitado y va a ir a Galilea antes que vosotros.c Allí le veréis.' Esto es lo que yo tenía que deciros.
Jesús se aparece a las mujeres
8 Las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, asustadas pero, a la vez, con mucha alegría, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. 9 En esto, Jesús se presentó ante ellas y las saludó. Ellas, acercándose a Jesús, le abrazaron los pies y le adoraron. 10 Él les dijo:
–No tengáis miedo. Id a decir a mis hermanosd que se dirijan a Galilea, y que allí me verán.
Los soldados sobornados
11 Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia llegaron a la ciudad y contaron a los jefes de los sacerdotes todo lo que había sucedido. 12 Estos jefes se reunieron con los ancianos para, de común acuerdo, dar mucho dinero a los soldados 13 y advertirles:
–Decid que durante la noche, mientras dormíais, los discípulos de Jesús vinieron y robaron el cuerpo. 14 Y si el gobernadore se entera de esto, nosotros le convenceremos y os evitaremos dificultades.
15 Los soldados tomaron el dinero e hicieron como se les había dicho. Y esa es la explicación que hasta el día de hoy circula entre los judíos.f
El encargo de Jesús a sus discípulos
(Mc 16.14-18; Lc 24.36-49; Jn 20.19-23)
16 Así pues, los once discípulos fueron a Galilea,g al monte que Jesús les había indicado. 17 Y al ver a Jesús, le adoraron, aunque algunos dudaban.h 18 Jesús se acercó a ellos y les dijo:
–Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.i 19 Id, pues, y haced mis discípulosj a todos los habitantes del mundo; bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santok 20 y enseñadles a cumplir todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.


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cap,.-27.-Jesús, entregado a Pilato

Jesús, entregado a Pilato
(Mc 15.1; Lc 23.1-2; Jn 18.28-32)
27
1 Al amanecer, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos se pusieron de acuerdoa para matar a Jesús. 2 Lo condujeron atado y lo entregaron a Pilato, el gobernador romano.b
Suicidio de Judas
3 Judas, el que había traicionado a Jesús, al ver que le habían condenado, tuvo remordimientos y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos,c 4 diciéndoles:
–He pecado entregando a la muerte a un hombre inocente.
Pero ellos le contestaron:
– ¿Y qué nos importa a nosotros? ¡Eso es cosa tuya!
5 Entonces Judas arrojó las monedas en el templo, y fue y se ahorcó.
6 Los jefes de los sacerdotes recogieron aquel dinero y dijeron:
–Este dinero está manchado de sangre. No podemos ponerlo en el tesoro del templo.
7 Así que tomaron el acuerdo de comprar con él un terreno llamado "Campo del Alfarero", y destinarlo a cementerio para extranjeros. 8 Por eso, aquel terreno se sigue llamando hasta el día de hoy "Campo de Sangre". 9 Así se cumplió lo que había dicho el profeta Jeremías: "Tomaron las treinta monedas de plata, el precio que los israelitas le habían puesto, 10 y con ellas compraron el campo del alfarero, tal como me lo ordenó el Señor."d
Jesús ante Pilato
(Mc 15.2-5; Lc 23.3-5; Jn 18.33-38)
11 Jesús fue llevado ante el gobernador, que le preguntó:
– ¿Eres tú el Rey de los judíos?
–Tú lo dicese –contestó Jesús.
12 Mientras los jefes de los sacerdotes y los ancianos le acusaban, Jesús no respondía nada. 13 Por eso, Pilato le preguntó:
– ¿No oyes todo lo que están diciendo contra ti?
14 Pero Jesús no le contestó ni una sola palabra,f de manera que el gobernador se quedó muy extrañado.
Jesús, sentenciado a muerte
(Mc 15.6-20; Lc 23.13-25; Jn 18.38–19.16)
15 Durante la fiesta,g el gobernador tenía la costumbre de poner en libertad a un preso, el que la gente escogía. 16 Había entonces un preso famoso llamado Jesús Barrabás. 17 Estando la gente reunida, Pilato preguntó:
– ¿A quién queréis que os ponga en libertad, a Jesús Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?h
18 Porque comprendía que lo habían entregado por envidia.
19 Mientras Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa mandó a decirle:
–No te metas con ese hombre justo, porque anoche tuve un sueño horrible por causa suya.
20 Pero los jefes de los sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitudi para que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. 21 El gobernador repitió la pregunta:
– ¿A cuál de los dos queréis que os ponga en libertad?
Ellos dijeron:
–¡A Barrabás!
22 Preguntó Pilato:
– ¿Y qué haré con Jesús, a quien llaman el Mesías?
–¡Crucifícalo! –contestaron todos.
23 Pilato les dijo:
–Pues ¿qué mal ha hecho?
Pero ellos volvieron a gritar:
–¡Crucifícalo!
24 Cuando Pilato vio que no conseguía nada, sino que el alboroto era cada vez mayor, mandó traer agua y se lavó las manosj delante de todos, diciendo:
–Yo no soy responsable de la muerte de este hombre. Es cosa vuestra.
25 Toda la gente contestó:
–¡Nosotros y nuestros hijos nos hacemos responsables de su muerte!
26 Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás; luego mandó azotar a Jesús y lo entregó para que lo crucificaran.k
27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al palacio, y reunieron toda la tropa a su alrededor.l 28 Le quitaron la ropa, le vistieron con una capa rojam 29 y le pusieron en la cabeza una corona hecha de espinas y una vara en la mano derecha.n Luego, arrodillándose delante de él y burlándose, le decían:
–¡Viva el Rey de los judíos!
30 También le escupían, y con la misma vara le golpeaban la cabeza.ñ 31 Después de burlarse así de él, le quitaron la capa roja, le pusieron su ropa y se lo llevaron para crucificarlo.o
Crucifixión de Jesúsp
(Mc 15.21-32; Lc 23.26-43; Jn 19.17-27)
32 Al salir de allí encontraron a un hombre llamado Simón, natural de Cirene,q a quien obligaron a cargar con la cruz de Jesús.
33 Llegaron a un sitio llamado Gólgotar (es decir, "Lugar de la Calavera") 34 y le dieron a beber vino mezclado con hiel;s pero Jesús, después de probarlo, no lo quiso beber. 35 Cuando ya lo habían crucificado, los soldados echaron suertes para repartirse la ropa de Jesús.t
36 Luego se sentaron allí a vigilar. 37 Por encima de la cabeza de Jesús pusieron un letrero, en el que estaba escrita la causa de su condena: "Este es Jesús, el Rey de los judíos."u
38 También fueron crucificados con él dos bandidos,v uno a su derecha y otro a su izquierda. 39 Los que pasaban le insultaban meneando la cabezaw 40 y diciendo:
–¡Tú, que derribas el templo y en tres díasx lo vuelves a levantar, sálvate a ti mismo! ¡Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz!y
41 Del mismo modo se burlaban de él los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, junto con los ancianos. Decían:
42 –Salvó a otros, pero él no se puede salvar. Es el Rey de Israel, ¡pues que baje de la cruz y creeremos en él! 43 Ha puesto su confianza en Dios, ¡pues que Dios le salve ahora, si de veras le quiere!z ¿No nos ha dicho que es Hijo de Dios?a
44 Y hasta los bandidos que estaban crucificados con él, le insultaban.
Muerte de Jesús
(Mc 15.33-41; Lc 23.44-49; Jn 19.28-30)
45 Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda aquella tierra quedó en oscuridad.b 46 A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza: "Elí, Elí, ¿lema sabaqtaní?" (es decir, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?")c
47 Algunos de los que estaban allí, lo oyeron y dijeron:
–Está llamando al profeta Elías.d
48 Al momento, uno de ellos corrió en busca de una esponja, la empapó en vino agrio, la ató a una caña y se la acercó para que bebiera.e 49 Pero los demás decían:
–Déjale, a ver si viene Elías a salvarle.
50 Jesús dio otra vez un fuerte grito, y murió. 51 En aquel momento, el velof del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas, 52 los sepulcros se abrieron y muchos hombres de Dios que habían muerto resucitaron. 53 Salieron de sus tumbas después de la resurrección de Jesús y entraron en la santa ciudad de Jerusalén, donde los vio mucha gente. 54 Cuando el centurión y los que con él vigilaban a Jesús vieron el terremoto y todo lo que estaba pasando, dijeron aterrados:
–¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!
55 Estaban allí, mirando de lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea y que le habían ayudado.g 56 Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.h
Jesús es sepultado
(Mc 15.42-47; Lc 23.50-56; Jn 19.38-42)
57 Al anocheceri llegó un hombre rico llamado José, natural de Arimatea,j que también era seguidor de Jesús. 58 José fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, y Pilato ordenó que se lo dieran. 59 José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana de lino, limpia, 60 y lo puso en un sepulcro nuevo, de su propiedad, que había hecho excavar en la roca. Después de tapar la entrada del sepulcro con una gran piedra, se fue.k 61 María Magdalena y la otra Maríal se quedaron sentadas frente al sepulcro.
La guardia ante el sepulcro
62 Al día siguiente, es decir, el sábado,m los jefes de los sacerdotes y los fariseos fueron juntos a ver a Pilato 63 y le dijeron:
–Señor, recordamos que aquel embustero, cuando vivía, dijo que al cabo de tres días iba a resucitar.n 64 Por eso, manda asegurar el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan de noche sus discípulos, roben el cuerpo y después digan a la gente que ha resucitado. En este caso, la última mentira sería peor que la primera.
65 Pilato les dijo:
–Ahí tenéis soldados de guardia.ñ Id y asegurad el sepulcro lo mejor que podáis.
66 Fueron, pues, y aseguraron el sepulcro poniendo un sello sobre la piedra que lo cerraba. Y dejaron allí a los soldados de guardia.


carlos adrian gomez burgara
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cap,.-26.-PASIÓN Y MUERTE

XII. PASIÓN Y MUERTE (26–27)
Conspiración para arrestar y matar a Jesús
(Mc 14.1-2; Lc 22.1-2; Jn 11.45-53)
26
1 Cuando acabó todas estas enseñanzas,a Jesús dijo a sus discípulos:
2 –Como sabéis, dentro de dos días es la fiesta de la Pascua,b y el Hijo del hombre será entregado para que lo crucifiquen.
3 Por aquel entonces, los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos se reunieron en el palacio de Caifás, el sumo sacerdote,c 4 e hicieron planes para apresar a Jesús mediante algún engaño y matarlo. 5 Pero decían:
–No lo hagamos durante la fiesta, para que la gente no se alborote.d
Una mujer derrama perfume sobre Jesúse
(Mc 14.3-9; Jn 12.1-8)
6 Estaba Jesús en Betania, en casa de Simón, al que llamaban el leproso,f 7 y se le acercó una mujer que llevaba un frasco de alabastrog lleno de un perfume muy caro. Mientras Jesús estaba sentado a la mesa, ella le derramó el perfume sobre la cabeza. 8 Al ver esto, los discípulos se enojaron y comenzaron a decir:
– ¿Para qué este derroche? 9 Podía haberse vendido el perfume por mucho dinero, para ayudar a los pobres.
10 Jesús, que se dio cuenta, les dijo:
– ¿Por qué molestáis a esta mujer? Lo que ha hecho conmigo es bueno, 11 porque a los pobres los tendréis siempre con vosotros,h pero a mí no siempre me tendréis. 12 Esta mujer, al derramar el perfume sobre mi cuerpo, me estaba preparando para mi entierro.i 13 Os aseguro que dondequiera que se anuncie esta buena noticia se hablará también de lo que ha hecho esta mujer, y así será recordada.
La traición de Judas Iscariote
(Mc 14.10-11; Lc 22.3-6)
14 Uno de los doce discípulos, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes 15 y les preguntó:
– ¿Cuánto me daréis, si os entrego a Jesús?
Ellos señalaron el precio: treinta monedas de plata.j 16 A partir de entonces, Judas empezó a buscar una ocasión oportuna para entregarles a Jesús.
La Cena del Señor
(Mc 14.12-25; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)
17 El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
– ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?k
18 Él les contestó:
–Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: 'El Maestro dice: Mi hora está cerca, y voy a tu casa a celebrar la Pascua con mis discípulos.'l
19 Los discípulos hicieron como Jesús les había mandado y prepararon la cena de Pascua.m
20 Al llegar la noche, Jesús se había sentado a la mesan con los doce discípulos; 21 y mientras cenaban les dijo:
–Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar.
22 Ellos, llenos de tristeza, comenzaron a preguntarle uno tras otro:
–Señor, ¿acaso soy yo?
23 Jesús les contestó:
–Uno que moja el pan en el mismo plato que yo, va a traicionarme.ñ 24 El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras, pero ¡ay de aquel que le traiciona! ¡Más le valdría no haber nacido!
25 Entonces Judas, el que le estaba traicionando, le preguntó:
–Maestro, ¿acaso soy yo?
–Tú lo has dicho –contestó Jesús.
26 Mientras cenaban, Jesús tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo:
–Tomad, comed, esto es mi cuerpo.o
27 Luego tomó en sus manos una copa, y habiendo dado gracias a Dios la pasó a ellos, diciendo:
–Bebed todos de esta copa, 28 porque esto es mi sangre, con la que se confirma el pacto,p la cual es derramada en favor de muchos para perdón de sus pecados.q 29 Os digo que no volveré a beber de este producto de la vid hasta el día en que beba con vosotros vino nuevo en el reino de mi Padre.r
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mc 14.26-31; Lc 22.31-34; Jn 13.36-38)
30 Después de cantar los salmoss se fueron al monte de los Olivos. 31 Y Jesús les dijo:
–Esta noche, todos vais a perder vuestra confianza en mí. Así lo dicen las Escrituras: 'Mataré al pastor y se dispersarán las ovejas.'t 32 Pero cuando resucite, iré a Galilea antes que vosotros.u
33 Pedro le contestó:
–Aunque todos pierdan su confianza en ti, yo no la perderé.
34 Jesús le dijo:
–Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo,v me negarás tres veces.
35 Pedro afirmó:
–Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.
Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
Jesús ora en Getsemaní
(Mc 14.32-42; Lc 22.39-46)
36 Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní,w y les dijo:
–Sentaos aquí mientras yo voy más allá a orar.
37 Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo,x y comenzó a sentirse muy triste y angustiado. 38 Les dijo:
–Siento en mi alma una tristeza de muerte.y Quedaos aquí y permaneced despiertos conmigo.
39 Y adelantándose unos pasos, se inclinó hasta el suelo y oró, diciendo:
–Padre mío, si es posible, líbrame de esta copa amarga:z pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.
40 Luego volvió adonde estaban los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
– ¿Ni siquiera una hora habéis podido permanecer despiertos conmigo? 41 Permaneced despiertos y orad para no caer en tentación.a Tenéis buena voluntad, pero vuestro cuerpo es débil.
42 Por segunda vez se fue, y oró así:
–Padre mío, si no es posible evitar que yo sufra esta prueba, hágase tu voluntad.
43 Cuando volvió, encontró de nuevo dormidos a los discípulos, porque los ojos se les cerraban de sueño. 44 Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. 45 Entonces regresó a donde estaban los discípulos y les dijo:
– ¿Aún seguís durmiendo y descansando?b Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. 46 ¡Levantaos, vámonos: ya se acerca el que me traiciona!
Jesús es arrestado
(Mr 14.43-50; Lc 22.47-53; Jn 18.2-11)
47 Todavía estaba hablando Jesús, cuando Judas, uno de los doce discípulos, llegó acompañado de mucha gente armada con espadas y palos. Iban enviados por los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos. 48 Judas, el traidor, les había dado una contraseña, diciéndoles:
–Aquel a quien yo bese, ese es. ¡Apresadlo!
49 Así que, acercándose a Jesús, dijo:
–¡Buenas noches, Maestro!
Y le besó.c 50 Jesús le contestó:
–Amigo, lo que has venido a hacer, hazlo.d
Entonces los otros se acercaron, echaron mano a Jesús y lo apresaron.
51 En esto, uno de los que estaban con Jesús sacó una espada y cortó una oreja al criado del sumo sacerdote. 52 Jesús le dijo:
–Guarda tu espada en su sitio, porque todo los que empuñan espada, a espada morirán. 53 ¿No sabes que yo podría rogar a mi Padre, y que él me mandaría ahora mismo más de doce ejércitose de ángeles? 54 Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras que dicen que estas cosas han de suceder así?
55 Después preguntó Jesús a la gente:
– ¿Por qué venís con espadas y palos a arrestarme, como si fuera un bandido? Todos los días he estado enseñando en el templo,f y no me apresasteis. 56 Pero todo esto sucede para que se cumpla lo que dijeron los profetas en las Escrituras.
En aquel momento, todos los discípulos abandonaron a Jesús y huyeron.
Jesús ante la Junta Suprema
(Mc 14.53-65; Lc 22.54-55,63-71; Jn 18.12-14,19-24)
57 Los que habían apresado a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se hallaban reunidos los maestros de la ley y los ancianos.g 58 Pedro, que le había seguido de lejos hasta el patio de la casa del sumo sacerdote, entró y se sentó con los guardias del templo, para ver en qué terminaba el asunto.
59 Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema andaban buscando alguna prueba falsa para condenar a muerte a Jesús, 60 pero no la encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que se presentaron para acusarle. Por fin se presentaron dosh 61 que afirmaron:
–Este hombre ha dicho: 'Yo puedo destruir el templo de Dios y volver a levantarlo en tres días.'i
62 Entonces el sumo sacerdote se levantó y preguntó a Jesús:
– ¿No contestas nada? ¿Qué es lo que están diciendo contra ti?j
63 Pero Jesús permaneció callado.k El sumo sacerdote le dijo:
–¡En el nombre del Dios viviente te ordeno que digas la verdad! ¡Dinos si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios!
64 Jesús le contestó:
–Tú lo has dicho.l Pero yo os digo también que en adelante veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso y viniendo en las nubes del cielo.m
65 Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas en señal de indignación y dijo:
–¡Las palabras de este hombre son una ofensa contra Dios! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? Ya habéis oído sus palabras ofensivas. 66 ¿Qué os parece?
Ellos contestaron:
–Es culpable y debe morir.n
67 Entonces le escupieron en la cara y le golpearon. Otros le daban de bofetadasñ 68 y decían:
–Tú, que eres el Mesías, ¡adivina quién te ha pegado!
Pedro niega conocer a Jesús
(Mc 14.66-72; Lc 22.56-62; Jn 18.15-18,25-27)
69 Entre tanto, Pedro estaba sentado fuera, en el patio. En esto se le acercó una sirvienta y le dijo:
–Tú también andabas con Jesús, el de Galilea.
70 Pero Pedro lo negó delante de todos, diciendo:
–No sé de qué estás hablando.
71 Luego se dirigió hacia la puerta. Allí lo vio otra sirvienta, que dijo a los demás:
–Este andaba con Jesús, el de Nazaret.
72 De nuevo lo negó Pedro, jurando:
–¡No conozco a ese hombre!
73 Poco después se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron:
–Seguro que tú también eres uno de ellos. Hasta en la forma de hablar se te nota.
74 Entonces él comenzó a jurar y perjurar,o diciendo:
–¡No conozco a ese hombre!
En aquel mismo momento cantó un gallo, 75 y Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: 'Antes que cante el gallo me negarás tres veces.'p Y salió Pedro de allí y lloró amargamente.

carlos adrian gomez burgara
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cap,.25.- Parábola de las diez muchachas

Parábola de las diez muchachas
25
1 "El reino de los cielos podrá entonces compararse a diez muchachas que, en una boda, tomaron sus lámparas de aceite y salieron a recibir al novio.a 2 Cinco de ellas eran descuidadas y cinco previsoras. 3 Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no tomaron aceite de repuesto; 4 en cambio, las previsoras llevaron frascos de aceite además de las lámparas. 5 Como el novio tardaba en llegar, les entró sueño a todas y se durmieron. 6 Cerca de medianoche se oyó gritar: '¡Ya viene el novio! ¡Salid a recibirle!' 7 Entonces todas las muchachas se levantaron y comenzaron a preparar sus lámparas, 8 y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dadnos un poco de vuestro aceite, porque nuestras lámparas van a apagarse.' 9 Pero las muchachas previsoras contestaron: 'No, porque entonces no alcanzará para nosotras ni para vosotras. Más vale que vayáis a donde lo venden y compréis para vosotras mismas.' 10 Pero mientras las cinco muchachas iban a comprar el aceite, llegó el novio; y las que habían sido previsoras entraron con él a la fiesta de la boda,b y se cerró la puerta. 11 Llegaron después las otras muchachas, diciendo: '¡Señor, señor, ábrenos!' 12 Pero él les contestó: 'Os aseguro que no sé quiénes sois.'c
13 "Permaneced despiertos –añadió Jesús–, porque no sabéis el día ni la hora.d
Parábola del dinero
(Lc 19.11-27)
14 "El reino de los cielos es como un hombre que, a punto de viajar a otro país, llamó a sus criadose y los dejó al cargo de sus negocios. 15 A uno le entregó cinco mil monedas,f a otro dos mil y a otro mil: a cada cual conforme a su capacidad. Luego emprendió el viaje. 16 El criado que recibió las cinco mil monedas negoció con el dinero y ganó otras cinco mil. 17 Del mismo modo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil. 18 Pero el que recibió mil, fue y escondió el dinero de su señor en un hoyo que cavó en la tierra.
19 "Al cabo de mucho tiempo regresó el señor de aquellos criados y se puso a hacer cuentas con ellos. 20 Llegó primero el que había recibido las cinco mil monedas, y entregando a su señor otras cinco mil le dijo: 'Señor, tú me entregaste cinco mil, y aquí tienes otras cinco mil que he ganado.' 21 El señor le dijo: 'Muy bien, eres un criado bueno y fiel. Y como has sido fiel en lo poco, yo te pondré al cargo de mucho más.g Entra y alégrate conmigo.' 22 Después llegó el criado que había recibido las dos mil monedas, y dijo: 'Señor, tú me entregaste dos mil, y aquí tienes otras dos mil que he ganado.' 23 El señor le dijo: 'Muy bien, eres un criado bueno y fiel. Y como has sido fiel en lo poco, yo te pondré al cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.'
24 "Por último llegó el criado que había recibido mil monedas y dijo a su amo: 'Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25 Por eso tuve miedo; así que fui y escondí tu dinero en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo.' 26 El amo le contestó: 'Tú eres un criado malo y holgazán. Puesto que sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí, 27 debías haber llevado mi dinero al banco, y yo, a mi regreso, lo habría recibido junto con los intereses.' 28 Y dijo a los que allí estaban: 'Quitadle a este las mil monedas y dádselas al que tiene diez mil. 29 Porque al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará.h 30 Y a este criado inútil arrojadlo fuera, a la oscuridad. Allí llorará y le rechinarán los dientes.'i
El juicio sobre las naciones
31 "Cuando venga el Hijo del hombre rodeado de esplendor y de todos los ángeles,j se sentará en su trono glorioso.k 32 Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.l 34 Y dirá el Rey a los de su derecha: 'Venid vosotros, los que mi Padre ha bendecido: recibid el reino que se os ha preparado desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre y me disteis de comer,m tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis, 36 anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme.' 37 Entonces los justos preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿O cuándo te vimos forastero y te recibimos, o falto de ropa y te vestimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?' 40 El Rey les contestará: 'Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis.'n
41 "Luego dirá el Rey a los de su izquierda: 'Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.ñ 42 Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43 fui forastero y no me recibisteis, anduve sin ropa y no me vestisteis, caí enfermo y estuve en la cárcel, y no me visitasteis.' 44 Entonces ellos preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o falto de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos?' 45 El Rey les contestará: 'Os aseguro que todo lo que no hicisteis por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicisteis.'o 46 Estos irán al castigo eterno, y los justos, a la vida eterna."

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cap,.-24.-SERMÓN SOBRE EL FIN DE LOS TIEMPOS

XI. SERMÓN SOBRE EL FIN DE LOS TIEMPOS (24–25)
Jesús anuncia la destrucción del templo
24 (Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)a
1 Jesús salió del templo y, cuando ya se iba, sus discípulos se acercaron a él para señalarle los edificios del templo. 2 Jesús les dijo:
– ¿Veis todo esto? Pues os aseguro que aquí no va a quedar piedra sobre piedra. ¡Todo será destruido!b
Señales antes del fin
(Mc 13.3-23; Lc 17.22-24; 21.7-24)
3 Luego se fueron al monte de los Olivos.c Jesús se sentó,d y los discípulos se le acercaron para preguntarle aparte:
–Dinos, ¿cuándo han de ocurrir esas cosas? ¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?
4 Jesús les contestó:
–Tened cuidado, que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: 'Yo soy el Mesías', y engañarán a mucha gente.e 6 Oiréis de guerras y rumores de guerras, pero no os asustéis, pues aunque todo esto ha de llegar, aún no será el fin. 7 Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro, y habrá hambres y terremotos en muchos lugares.f 8 Sin embargo, todo eso apenas será el comienzo de los sufrimientos.g
9 "Os entregarán para ser maltratados, y os matarán, y todo el mundo os odiará por causa mía.h 10 Entonces muchos perderán su fe,i y se odiarán y traicionarán unos a otros. 11 Aparecerán muchos falsos profetas, que engañarán a mucha gente. 12 Aumentará tanto la maldad, que el amor se enfriará en la mayoría. 13 Pero el que permanezca firme hasta el fin, se salvará.j 14 Esta buena noticia del reinok se anunciará en todo el mundo, para que todas las naciones la conozcan. Entonces vendrá el fin.l
15 "El profeta Daniel escribió acerca del horrible sacrilegio.m Cuando lo veáis en el lugar santo (el que lee, entienda),n 16 los que estén en Judea, que huyan a las montañas; 17 el que esté en la azoteañ de su casa, que no baje a sacar nada; 18 y el que esté en el campo, que no regrese ni siquiera a recoger su ropa.o 19 ¡Pobres de las mujeres que en aquellos días estén embarazadas o tengan niños de pecho! 20 Pedid a Dios que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado,p 21 porque habrá entonces un sufrimiento tan grande como nunca lo ha habido desde el principio del mundoq ni lo habrá después. 22 Y si Dios no acortara aquel tiempo, nadie se salvaría. Pero lo acortará por amor a los que ha escogido.
23 "Si alguno os dice entonces: 'Mirad, aquí está el Mesías' o 'Mirad, allí está', no lo creáis. 24 Porque vendrán falsos mesías y falsos profetas, y harán grandes señales y milagros para engañar, a ser posible, incluso a los que Dios mismo ha escogido. 25 Os lo he advertido de antemano. 26 Por eso, si os dicen: 'Mirad, allí está, en el desierto', no vayáis; y si os dicen: 'Mirad, aquí está, escondido en casa', no lo creáis. 27 Porque como el relámpago que brilla de oriente a occidente, así será la venida del Hijo del hombre.r 28 ¡Donde está el cadáver, allí se juntarán los buitres!s
El regreso del Hijo del hombre
(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)
29 "Tan pronto como hayan pasado aquellos días de sufrimiento, el sol se oscurecerá, la luna dejará de dar su luz, las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestiales se tambalearán.t 30 Entonces se verá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y todos los pueblos del mundo llorarán de terror viendo venir en las nubes del cielou al Hijo del hombre con gran poder y gloria. 31 Y él enviará a sus ángeles para que, con un fuerte toque de trompeta, reúnan a sus escogidos desde los cuatro puntos cardinales, desde un extremo del cielo al otro.v
32 "Aprended esta enseñanza de la higuera: cuando sus ramas se ponen tiernas y empiezan a brotar sus hojas, conocéis que el verano está cerca.w 33 De la misma manera, cuando veáis todo eso sabed que el Hijo del hombre ya está a la puerta.x 34 Os aseguro que todo ello sucederá antes que haya muerto la gente de este tiempo. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
36 "En cuanto al día y la hora, nadie sabe nada, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre.y
37 "Como sucedió en tiempos de Noé,z sucederá también en la venida del Hijo del hombre. 38 Antes del diluvio, y hasta el día en que Noé entró en el arca, la gente comía, bebía y se casaba. 39 Pero cuando menos lo esperaban, vino el diluvio y se los llevó a todos. Así será también en la venida del Hijo del hombre. 40 En aquel momento estarán dos hombres en el campo: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán. 41 Dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.
42 "Permaneced despiertos, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. 43 Entended que si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, permanecería despierto y no dejaría que nadie entrara en su casa a robar.a 44 Así también, vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperéis.b
La fidelidad y la infidelidad en el servicio
(Lc 12.41-48)
45 "¿Quién es el criado fiel y atento, puesto por el amo al frente de la casa para dar a la servidumbre la comida a sus horas? 46 ¡Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, encuentra cumpliendo con su deber! 47 Os aseguro que el amo le pondrá al cargo de todos sus bienes. 48 Pero si ese criado es un malvado, y pensando que su amo va a tardar 49 comienza a maltratar a los demás criados, y se junta con borrachos a comer y beber, 50 el día que menos lo espere y a una hora que no sabe llegará su amo 51 y le castigará:c le condenará a correr la misma suerte que los hipócritas. Entonces llorará y le rechinarán los dientes

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cap,.23.-Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley

Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)
23
1 Después de esto, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: 2 "Los maestros de la ley y los fariseos son los encargados de interpretar la ley de Moisés.a 3 Por lo tanto, obedecedlos y haced todo lo que os digan. Pero no sigáis su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra. 4 Atan cargas pesadas, imposibles de soportar, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo. 5 Todo lo hacen para que la gente los vea.b Les gusta llevar sobre la frente y en los brazos cajitas con textos de las Escrituras,c y vestir ropas con grandes borlas.d 6 Desean los mejores puestos en los banquetes, los asientos de honor en las sinagogas,e 7 ser saludados con todo respeto en la calle y que la gente los llame maestros.f
8 "Pero vosotros no os hagáis llamar maestros por la gente, porque todos sois hermanos y uno solo es vuestro Maestro.g 9 Y no llaméis padre a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el que está en el cielo.h 10 Ni os hagáis llamar jefes, porque vuestro único Jefe es Cristo. 11 El más grande entre vosotros debe servir a los demás.i 12 Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.j
13 "¡Ay de vosotros,k maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que cerráis a todos la puerta del reino de los cielos. Ni vosotros entráis ni dejáis entrar a los que quisieran hacerlo. [ 14 ] l
15 "¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que recorréis tierra y mar para ganar un adepto,m y cuando lo habéis ganado hacéis de él una persona dos veces más merecedora del infierno que vosotros mismos.
16 "¡Ay de vosotros, guías ciegos!,n que decís: 'El que hace una promesa jurando por el templo no se compromete a nada; el que queda comprometido es el que jura por el oro del templo.' 17 ¡Estúpidos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo por el que el oro queda consagrado?ñ 18 También decís: 'El que hace una promesa jurando por el altar no se compromete a nada; el que queda comprometido es el que jura por la ofrenda que está sobre el altar.' 19 ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar por el que la ofrenda queda consagrada? 20 El que jura por el altar, no solo jura por el altar sino también por todo lo que hay encima de él; 21 y el que jura por el templo, no solo jura por el templo sino también por Dios, que vive allí. 22 Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dioso y por Dios mismo, que se sienta en él.p
23 "¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que separáis para Dios la décima parte de la menta, del anís y del comino, pero no hacéis caso de las enseñanzas más importantes de la ley, como son la justicia, la misericordia y la fidelidad.q Esto es lo que se debe hacer, sin dejar de hacer lo otro.r 24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y tragáis el camello!s
25 "¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que limpiáis por fuera el vaso y el plato,t pero por dentro estáis llenos de lo que habéis obtenido con el robo y la avaricia. 26 Fariseo ciego, ¡limpia primero el vasou por dentro, y así quedará limpio también por fuera!
27 "¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que sois como sepulcros blanqueados,v hermosos por fuera pero llenos por dentro de huesos de muerto y toda clase de impurezas. 28 Así sois vosotros: por fuera, ante la gente, parecéis buenos, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y maldad.
29 "¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que construís los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos funerarios de los hombres justos,w 30 y luego decís: 'Si hubiéramos vivido en los tiempos de nuestros antepasados, no los habríamos ayudado a matar a los profetas.' 31 Con esto, vosotros mismos os reconocéis descendientesx de aquellos que mataron a los profetas. 32 ¡Acabad de hacer, pues, lo que vuestros antepasados comenzaron!
33 "¡Serpientes, raza de víboras!, ¿cómo vais a escapar al castigo del infierno?y 34 Mirad, yo os voy a enviar profetas, sabios y maestros: a unos mataréis y crucificaréis, y a otros golpearéis en las sinagogas y perseguiréis de ciudad en ciudad. 35 Pues bien, así caerá sobre vosotros el castigo por la muerte de todos los inocentes que han sido asesinados en el mundo, desde Abel el justo hasta Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el santuario y el altar.z 36 Os aseguro que el castigo por todo ello caerá sobre la gente de hoy.
Jesús llora por Jerusalén
(Lc 13.34-35)
37 "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetasa y apedreas a los mensajeros que Dios te envía! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas,b pero no quisisteis! 38 Pues mirad, vuestro hogar va a quedar desierto.c 39 Y os digo que ya no volveréis a verme hasta que digáis: '¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

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cap,.22.- Parábola del banquete de bodas

Parábola del banquete de bodas
(Lc 14.15-24)
22
1 Jesús se puso a hablarles otra vez por medio de parábolas. Les dijo:
2 "El reino de los cielos puede compararse a un rey que hizo un banquete para la boda de su hijo. 3 Envió a sus criados a llamar a los invitados, pero estos no quisieron acudir. 4 Volvió a enviar más criados, encargándoles: 'Decid a los invitados que ya tengo preparado el banquete. He hecho matar mis novillos y reses cebadas, y todo está preparado: que vengan a la boda.' 5 Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a sus tierras, otro a sus negocios 6 y otros echaron mano a los criados del rey y los maltrataron hasta matarlos. 7 Entonces el rey, lleno de ira, ordenó a sus soldados que mataran a aquellos asesinos y quemaran su pueblo. 8 Luego dijo a sus criados: 'Todo está preparado para la boda, pero aquellos invitados no merecían venir. 9 Id, pues, por las calles principales, e invitad a la boda a cuantos encontréis.' 10 Los criados salieron a las calles y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos,a y así la sala del banquete se llenó de convidados.
11 "Cuando el rey entró a ver a los convidados, se fijó en uno que no iba vestido para la boda. 12 Le dijo: 'Amigo, ¿cómo has entrado aquí, si no vienes vestido para la boda?' Pero el otro se quedó callado. 13 Entonces el rey dijo a los que atendían las mesas: 'Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a la oscuridad. Allí llorará y le rechinarán los dientes.'b 14 Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos."c
La cuestión de los impuestos
(Mc 12.13-17; Lc 20.20-26)
15 Después de esto, los fariseos se pusieron de acuerdo para sorprender a Jesús en alguna palabra y acusarle. 16 Así que enviaron a algunos de los partidarios de ellos, junto con otros del partido de Herodes,d a decirle:
–Maestro, sabemos que tú siempre dices la verdad, que enseñas de veras a vivir como Dios manda y que no te dejas llevar por lo que dice la gente, porque no juzgas a los hombres por su apariencia. 17 Danos, pues, tu opinión: ¿estamos nosotros obligados a pagar impuestos al césar, o no?e
18 Jesús, dándose cuenta de la mala intención que llevaban, les dijo:
–Hipócritas, ¿por qué me tendéis trampas? 19 Enseñadme la moneda con que se paga el impuesto.
Le trajeron un denario,f 20 y Jesús les preguntó:
– ¿De quién es esta imagen y el nombre aquí escrito?
21 Le contestaron:
–Del césar.
Jesús les dijo entonces:
–Pues dad al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios.g
22 Al oir esto se quedaron admirados; y dejándole, se fueron.
La pregunta sobre la resurrección
(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)
23 Aquel mismo día acudieron algunos saduceos a ver a Jesús. Los saduceos niegan la resurrección de los muertos,h y por eso le plantearon este caso:
24 –Maestro, Moisés dijo que si uno muere sin dejar hijos, su hermano deberá tomar por esposa a la viuda para dar hijos al hermano que murió.i 25 Pues bien, había una vez entre nosotros siete hermanos. El primero se casó, pero murió sin haber tenido hijos, así que su segundo hermano se casó con la viuda. 26 Lo mismo le pasó al segundo, y también al tercero, y así hasta el séptimo. 27 Después de todos ellos murió también la mujer. 28 Ahora pues, en la resurrección, ¿cuál de los siete hermanos la tendrá por esposa, si todos estuvieron casados con ella?
29 Jesús les contestó:
–Os equivocáis porque no conocéis las Escrituras ni el poder de Dios. 30 Cuando los muertos resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como los ángeles que están en el cielo. 31 Y en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído que Dios mismo dijo: 32 'Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob'? ¡Y Dios no es Dios de muertos, sino de vivos!j
33 Al oir esto, la gente se quedó admirada de las enseñanzas de Jesús.
El mandamiento más importante
(Mc 12.28-34)
34 Los fariseos se reunieron al saber que Jesús había hecho callar a los saduceos. 35 Uno de aquellos, maestro de la ley,k para tenderle una trampa le preguntó:
36 –Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?l
37 Jesús le dijo:
–'Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.'m 38 Este es el más importante y el primero de los mandamientos. 39 Y el segundo es parecido a este: 'Ama a tu prójimo como a ti mismo.'n 40 De estos dos mandamientos pende toda la ley de Moisés y las enseñanzas de los profetas.ñ o
¿De quién desciende el Mesías?
(Mc 12.35-37; Lc 20.41-44)
41 Estando todavía reunidos los fariseos, Jesús les preguntó:
42 –¿Qué pensáis del Mesías? ¿De quién desciende?
–De Davidp –le contestaron.
43 Entonces les dijo Jesús:
– ¿Pues cómo es que David, inspirado por el Espíritu, le llama Señor? Porque David dijo:
44 'El Señor dijo a mi Señor:
Siéntate a mi derecha
hasta que yo ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.'q
45 ¿Cómo puede el Mesías descender de David, si David mismo le llama Señor?r
46 Nadie pudo responderle ni una palabra, y desde aquel día ninguno se atrevió a hacerle más preguntas.

carlos adrian gomez burgara
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cap,.21.-Jesús entra en Jerusaléna

21 Jesús entra en Jerusaléna
(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
1 Cerca ya de Jerusalén, cuando llegaron a Betfagé,b al monte de los Olivos,c Jesús envió a dos de sus discípulos 2 diciéndoles:
–Id a esa aldea y encontraréis una asna atada y un borriquillo con ella. Desatadla y traédmelos. 3 Si alguien os dice algo, respondedle que el Señor los necesitad y que en seguida los devolverá.
4 Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el profeta:
5 "Decid a la ciudad de Sión:
'Mira, tu Rey viene a ti,
humilde, montado en un asno,
en un borriquillo, cría de una bestia de carga.' "e
6 Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado. 7 Llevaron el asna y el borriquillo, los cubrieron con unas capas y Jesús montó. 8 Había mucha gente, y unos tendían sus capas por el camino y otros tendían ramas que cortaban de los árboles.f 9 Y los que iban delante y los que iban detrás gritaban:
–¡Hosana al Hijo del rey David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!g
10 Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó. Muchos preguntaban:
– ¿Quién es este?
11 Y la gente contestaba:
–Es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea.
Jesús purifica el templo
(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
12 Jesús entró en el templo y expulsó a todos los que allí estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas.h 13 Les dijo:
–En las Escrituras se dice: 'Mi casa será casa de oración',i pero vosotros habéis hecho de ella una cueva de ladrones.j
14 Se acercaron a Jesús en el templo los ciegos y los cojos, y él los sanó. 15 Pero los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, al ver los milagros que hacía y al oir que los niños gritaban en el templo: "¡Gloria al Hijo del rey David!", se indignaron 16 y dijeron a Jesús:
– ¿No oyes lo que están diciendo?
Jesús les contestó:
–Sí, lo oigo, ¿pero no habéis leído la Escritura que dice:
'Con los cantos de los pequeños
y de los niños de pecho
has dispuesto tu alabanza'?k
17 Entonces los dejó, salió de la ciudad y se fue a Betania,l donde pasó la noche.
La higuera estéril
(Mc 11.12-14, 20-26)
18 Por la mañana, cuando Jesús volvía a la ciudad, sintió hambre. 19 Vio una higuera junto al camino y se acercó a ella, pero no encontró más que hojas.m Entonces dijo a la higuera:
–¡Nunca vuelvas a dar fruto!
Al instante se secó la higuera. 20 Al ver esto, los discípulos se asombraron y preguntaron a Jesús:
– ¿Cómo es que la higuera se ha secado al instante?
21 Jesús les contestó:
–Os aseguro que, si tenéis fe y no dudáis, no solo podréis hacer lo que he hecho yo con la higuera, sino que aun si le decís a ese monte: 'Quítate de ahí y arrójate al mar', lo hará.n 22 Y todo lo que al orar pidáis con fe, lo recibiréis.ñ
La autoridad de Jesús
(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)
23 Jesús entró en el templo y, mientras estaba en él, enseñando, se le acercaron los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos y le preguntaron:
– ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te ha dado tal autoridad?o
24-25 Jesús les contestó:
–Yo también os voy a hacer una pregunta: ¿Quién envió a Juanp a bautizar: Dios o los hombres? Si me respondéis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.
Ellos se pusieron a discutir unos con otros: "Si respondemos que le envió Dios, nos dirá: 'Entonces, ¿por qué no le creísteis?' 26 Y si decimos que fueron los hombres, tenemos miedo de la gente, porque todos tienen a Juan por profeta." 27 Así que respondieron a Jesús:
–No lo sabemos.
Entonces él les contestó.
–Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.
Parábola de los dos hijos
28 Jesús les preguntó:
– ¿Qué os parece esto? Un hombre que tenía dos hijos le dijo a uno de ellos: 'Hijo, ve hoy a trabajar a la viña.' 29 El hijo le contestó: '¡No quiero ir!', pero después cambió de parecer y fue. 30 Luego el padre se dirigió al otro y le dijo lo mismo. Este contestó: 'Sí, señor, yo iré', pero no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo lo que el padre quería?
–El primero –contestaron ellos.
Entonces Jesús les dijo:
–Os aseguro que los que cobran los impuestos para Roma, y las prostitutas, entrarán antes que vosotros en el reino de Dios. 32 Porque Juan el Bautista vino a mostraros el camino de la justicia,q y no le creísteis; en cambio, los cobradores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron.r Vosotros, aun después de ver todo eso, no cambiasteis de actitud ni le creísteis.
Parábola de los labradores malvados
(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)
33 "Escuchad otra parábola: El dueño de una finca plantó una viña,s le puso una cerca, construyó un lagart y levantó una torreu para vigilarla. Luego la arrendó a unos labradoresv y se fue de viaje. 34 Llegado el tiempo de la vendimia, mandó unos criados a recibir de los labradores la parte de la cosecha que le correspondía. 35 Pero los labradores echaron mano a los criados: golpearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. 36 El dueño envió otros criados, en mayor número que al principio; pero los labradores los trataron a todos del mismo modo.
37 "Por último mandó a su propio hijo, pensando: 'Sin duda, respetarán a mi hijo.' 38 Pero cuando vieron al hijo, los labradores se dijeron unos a otros: 'Este es el heredero; matémoslo y nos quedaremos con la viña.' 39 Así que le echaron mano, lo sacaron de la viña y lo mataron.w
40 "Pues bien, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué creéis que hará con aquellos labradores?"
41 Le contestaron:
–Matará sin compasión a esos malvados y dará la viña a otros labradores que le entreguen a su debido tiempo la parte de la cosecha que le corresponde.
42 Jesús les dijo:
– ¿Nunca habéis leído lo que dicen las Escrituras?:
'La piedra que despreciaron los constructores
es ahora la piedra principal.
Esto lo ha hecho el Señor
y nosotros estamos maravillados.'x
43 "Por eso os digo que a vosotros se os quitará el reino, y se le dará a un pueblo que produzca los frutos debidos. 44 [En cuanto a la piedra, el que caiga sobre ella se estrellará; y si la piedra cae sobre alguno, lo aplastará.]"y
45 Los jefes de los sacerdotes y los fariseos, al oir las parábolas que contaba Jesús, comprendieron que se refería a ellos. 46 Quisieron entonces apresarle, pero no se atrevían, porque la gente tenía a Jesús por profeta.


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cap,.20.-Parábola de los trabajadores de la viña

20 Parábola de los trabajadores de la viña
1 "El reino de los cielos se puede comparar al dueño de una finca que salió muy de mañana a contratar trabajadores para su viña. 2 Acordó con ellos pagarles el salario de un díab y los mandó a trabajar a su viña. 3 Volvió a salir sobre las nueve de la mañanac y vio a otros que estaban en la plaza, desocupados. 4 Les dijo: 'Id también vosotros a trabajar a mi viña. Os daré lo que sea justo.' 5 Y ellos fueron. El dueño salió de nuevo hacia el mediodía, y otra vez a las tres de la tarde,d e hizo lo mismo. 6 Alrededor de las cinco de la tardee volvió a la plaza y encontró a otros desocupados. Les preguntó: '¿Por qué estáis aquí todo el día, sin trabajar?' 7 Le contestaron: 'Porque nadie nos ha contratado.' Entonces les dijo: 'Id también vosotros a trabajar a mi viña.'
8 "Cuando llegó la noche, el dueño dijo al encargado del trabajo: 'Llama a los trabajadores, y págalesf empezando por los últimos y terminando por los primeros.' 9 Se presentaron, pues, los que habían entrado a trabajar alrededor de las cinco de la tarde, y cada uno recibió el salario completo de un día. 10 Cuando les tocó el turno a los que habían entrado primero, pensaron que recibirían más; pero cada uno de ellos recibió también el salario de un día. 11 Al cobrarlo, comenzaron a murmurar contra el dueño. 12 Decían: 'A estos, que llegaron al final y trabajaron solamente una hora, les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado el trabajo y el calor de todo el día.' 13 Pero el dueño contestó a uno de ellos: 'Amigo, no te estoy tratando injustamente. ¿Acaso no acordaste conmigo recibir el salario de un día? 14 Pues toma tu paga y vete. Si a mí me parece bien dar a este que entró a trabajar al final lo mismo que te doy a ti, 15 es porque tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi dinero. ¿O quizá te da envidiag el que yo sea bondadoso?'
16 "De modo que los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos."h
Jesús anuncia por tercera vez su muerte
(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)
17 Yendo camino de Jerusalén llamó Jesús aparte a sus doce discípulos y les dijo:
18 –Como veis, ahora vamos a Jerusalén. Allí el Hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley; lo condenarán a muerte 19 y lo entregarán a los extranjerosi para que se burlen de él, le golpeen y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará.j
Jesús responde a Santiago y Juan
(Mc 10.35-45)
20 La madre de los hijos de Zebedeo se acercó con ellosk a Jesús, y se arrodilló para pedirle un favor. 21 Jesús le preguntó:
– ¿Qué quieres?
Ella le dijo:
–Manda que estos dos hijos míos se sienten en tu reino uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.l
22 Jesús contestó:
–No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa amargam que voy a beber yo?
Le dijeron:
–Podemos.
23 Jesús les respondió:
–Vosotros beberéis esa copa de amargura,n pero el sentaros a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Será para quienes mi Padre lo ha preparado.ñ
24 Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con los dos hermanos. 25 Pero Jesús los llamó y les dijo:
–Sabéis que, entre los paganos, los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos y los grandes descargan sobre ellos el peso de su autoridad. 26 Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que entre vosotros quiera ser grande, que sirva a los demás; 27 y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea vuestro esclavo.o 28 Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servirp y dar su vida en pagoq de la libertad de todos.r
Jesús sana a dos ciegos
(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)
29 Cuando salían de Jericó,s mucha gente seguía a Jesús. 30 Dos ciegost que estaban sentados junto al camino, al oir que pasaba Jesús, se pusieron a gritar:
–¡Señor, Hijo de David,u ten compasión de nosotros!
31 La gente los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más:
–¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros!
32 Jesús se detuvo, llamó a los ciegos y les preguntó:
– ¿Qué queréis que haga por vosotros?
33 Le contestaron:
–Señor, que recobremos la vista.
34 Jesús tuvo compasión de ellos y les tocó los ojos. En el mismo momento, los ciegos recobraron la vista, y siguieron a Jesús.


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cap,.-19.-Enseñanza de Jesús acerca del divorcio

X. ACTIVIDAD PÚBLICA DE JESÚS (19–23)
Enseñanza de Jesús acerca del divorcio
(Mc 10.1-12; Lc 16.18)
19
1 Después de haber dicho estas cosas,a Jesús se marchó de Galilea y llegó a la región de Judea que está al oriente del Jordán.b 2 Mucha gente le siguió, y allí sanó a los enfermos.
3 Unos fariseos se acercaron a Jesús, y para tenderle una trampa le preguntaron:
– ¿Le está permitido a uno separarse de su esposa por un motivo cualquiera?c
4 Jesús les contestó:
– ¿No habéis leído en la Escritura que Dios, al principio, 'hombre y mujer los creó'?d 5 Y dijo: 'Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos serán como una sola persona.'e 6 Así que ya no son dos, sino uno solo. Por lo tanto, no separe el hombre lo que Dios ha unido.
7 Ellos le preguntaron:
– ¿Por qué, pues, mandó Moisés entregar a la esposa un certificado de separación cuando se la despide?f
8 Jesús les dijo:
–Precisamente por lo tercos que sois os permitió Moisés separaros de vuestras esposas; pero al principio no fue así. 9 Yo os digo que el que se separa de su esposa, a no ser por motivo de inmoralidad sexual,g y se casa con otra, comete adulterio.h
10 Le dijeron sus discípulos:
–Si esta es la situación del hombre respecto de su mujer, más vale no casarse.
11 Jesús les contestó:
–No todos pueden comprender esto, sino únicamente aquellos a quienes Dios ha dado que lo comprendan. 12 Hay diferentes razones que impiden a los hombres casarse. Algunos ya nacen incapacitados para el matrimonio; a otros los incapacitan los hombres, y otros viven como incapacitados por causa del reino de los cielos.i El que pueda aceptar esto, que lo acepte.
Jesús bendice a los niños
(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)
13 Llevaron unos niños a Jesús, para que pusiera sobre ellos las manos y orara por ellos; pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. 14 Entonces Jesús dijo:
–Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.j k
15 Puso las manos sobre los niños y se fue de aquel lugar.
El joven rico
(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)
16 Un joven fue a ver a Jesús y le preguntó:
–Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para tener vida eterna?l
17 Jesús le contestó:
– ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Bueno solamente hay uno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.m
18 –¿Cuáles? –preguntó el joven.
Jesús le dijo:
–'No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, 19 honra a tu padre y a tu madre,n y ama a tu prójimo como a ti mismo.'ñ
20 –Todo eso ya lo he cumplido –dijo el joven–. ¿Qué más me falta?
21 Jesús le contestó:
–Si quieres ser perfecto,o ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego ven y sígueme.
22 Cuando el joven oyó esto, se fue triste, porque era muy rico.
23 Jesús dijo entonces a sus discípulos:
–Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.p 24 Os lo repito: le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una agujaq que a un rico entrar en el reino de Dios. 25 Al oirlo, sus discípulos se asombraron más aún, y decían:
–Entonces, ¿quién podrá salvarse?
26 Jesús los miró y les contestó:
–Para los hombres esto es imposible, pero no para Dios.
27 Pedro entonces añadió:
–Nosotros, que hemos dejado cuanto teníamos y te hemos seguido, ¿qué vamos a recibir?
28 Jesús les repondió:
–Os aseguro que cuando llegue el tiempo de la renovación de todas las cosas,r cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, vosotros, que me habéis seguido, os sentaréis también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.s 29 Y todos los que por causa mía hayan dejado casa, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras, recibirán cien veces más, y también recibirán la vida eterna. 30 Muchos que ahora son los primeros, serán los últimos; y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros.

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cap,.18.-SERMÓN SOBRE LA VIDA DE LA COMUNIDAD

18 IX. SERMÓN SOBRE LA VIDA DE LA COMUNIDAD (18)a
¿Quién es el más importante?
(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)
1 En aquella misma ocasión se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron:
– ¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?b 2 Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos 3 y dijo:
–Os aseguro que si no cambiáis y os volvéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.c 4 El más importante en el reino de los cielos es aquel que se humilla y se vuelve como este niño. 5 Y el que recibe en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.
El peligro de caer en pecado
(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)
6 "A cualquiera que haga caer en pecado a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría ser arrojado al fondo del mar con una piedra de molino atada al cuello.d 7 ¡Ay del mundo a causa de las incitaciones al pecado!e Cierto es que siempre las habrá, pero ¡ay del hombre que haga pecar a los demás!
8 "Por eso, si tu mano o tu pie te hacen caer en pecado, córtalos y échalos lejos de ti; mejor te es entrar en la vida manco o cojo, que con tus dos manos y tus dos pies ser arrojado al fuego eterno. 9 Y si tu ojo te hace caer en pecado, sácalo y échalo lejos de ti; mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que con tus dos ojos ser arrojado al fuego del infierno.f
Parábola del pastor que encuentra a su oveja
(Lc 15.3-7)
10 "No despreciéis a ninguno de estos pequeños. Pues os digo que sus ángeles en el cielo contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial.g [ 11 ] h
12 "¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿no dejará las otras noventa y nueve en el monte e irá a buscar la extraviada?i 13 Y si logra encontrarla, os aseguro que se alegrará más por esa oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron. 14 Del mismo modo, vuestro Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños.j
Hasta setenta veces siete
(Lc 17.3)
15 "Si tu hermano te ofende, habla con él a solas para moverle a reconocer su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.k 16 Si no te hace caso, llama a una o dos personas más, porque toda acusación debe basarse en el testimonio de dos o tres testigos.l 17 Si tampoco les hace caso a ellos, díselo a la congregación;m y si tampoco hace caso a la congregación, considéralo como un pagano o como uno de esos que cobran impuestos para Roma.
18 "Os aseguro que todo lo que atéis en este mundo, también quedará atado en el cielo; y todo lo que desatéis en este mundo, también quedará desatado en el cielo.n
19 "Además os digo que si dos de vosotros os ponéis de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo os lo dará.ñ 20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."
21 Entonces Pedro fue y preguntó a Jesús:
–Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano, si me ofende? ¿Hasta siete?
22 Jesús le contestó:
–No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.o
Parábola del funcionario que no quiso perdonarp
23 "Por eso, el reino de los cielos se puede comparar a un rey que quiso hacer cuentas con sus funcionarios. 24 Había comenzado a hacerlas, cuando le llevaron a uno que le debía muchos millones.q 25 Como aquel funcionario no tenía con qué pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, a fin de saldar la deuda. 26 El funcionario cayó de rodillas delante del rey, rogándole: 'Señor, ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.' 27 El rey tuvo compasión de él, le perdonó la deuda y lo dejó ir en libertad.
28 "Pero al salir, aquel funcionario se encontró con un compañero que le debía una pequeña cantidad.r Lo agarró del cuello y lo ahogaba, diciendo: '¡Págame lo que me debes!' 29 El compañero se echó a sus pies, rogándole: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.' 30 Pero el otro no quiso, sino que le hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda. 31 Esto disgustó mucho a los demás compañeros, que fueron a contar al rey todo lo sucedido. 32 El rey entonces le mandó llamar y le dijo: '¡Malvado!, yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo rogaste. 33 Pues también tú debiste tener compasión de tu compañero, del mismo modo que yo tuve compasión de ti.' 34 Tanto se indignó el rey, que ordenó castigarle hasta que pagara toda la deuda."s
35 Jesús añadió:
–Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano

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cap,.17.-La transfiguración de Jesús

La transfiguración de Jesús
17 (Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)a
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro y a los hermanos Santiago y Juan, y los llevó aparte a un monte alto. 2 Allí, en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su rostro brillaba como el sol y sus ropas se volvieron blancas como la luz.b 3 En esto vieron a Moisés y Elíasc conversando con él. 4 Pedro dijo a Jesús:
–Señor, ¡qué bien que estemos aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
5 Mientras Pedro hablaba los envolvió una nube luminosa.d Y de la nube salió una voz, que dijo: "Este es mi Hijo amado, a quien he elegido.e Escuchadle."
6 Al oir esto, los discípulos se inclinaron hasta el suelo llenos de miedo. 7 Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo:
–Levantaos, no tengáis miedo.
8 Entonces alzaron los ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús.
9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó:
–No contéis a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado.f
10 Los discípulos preguntaron a Jesús:
– ¿Por qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero?g
11 Jesús contestó:
–Es cierto que Elías ha de venir y que ha de poner todas las cosas en orden. 12 Sin embargo, yo os digo que Elías ya vino, pero ellos no le reconocieron, sino que hicieron con él cuanto quisieron. De la misma manera va a sufrir a manos de ellos el Hijo del hombre.
13 Entonces comprendieron los discípulos que Jesús les estaba hablando de Juan el Bautista.h
Jesús sana a un muchacho endemoniado
(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)
14 Cuando llegaron a donde estaba la gente, se acercó un hombre a Jesús, y arrodillándose delante de él 15 le dijo:
–Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataquesi y sufre horriblemente; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. 16 Lo he traído a tus discípulos, pero no han podido sanarlo.
17 Jesús contestó:
–¡Oh, gente sin fe y perversa!j ¿Hasta cuándo habré de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traedme aquí al muchacho!
18 En seguida Jesús reprendió al demonio y lo hizo salir del muchacho, que quedó sanado en el mismo momento.
19 Después los discípulos preguntaron aparte a Jesús:
– ¿Por qué no pudimos nosotros expulsar a ese demonio?
20 Jesús les dijo:
–Porque tenéis muy poca fe. Os aseguro que si tuvierais fe, aunque fuera tan pequeña como un semilla de mostaza, diríais a ese monte: 'Quítate de ahí y pásate allá', y el monte se pasaría.k Nada os sería imposible. [ 21 ] l
Jesús anuncia por segunda vez su muerte
(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)
22 Mientras andaban juntos por la región de Galilea, Jesús les dijo:
–El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, 23 y lo matarán; pero al tercer día resucitará.m
Esta noticia los llenó de tristeza.
El pago del impuesto para el templo
24 Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto para el templon fueron a ver a Pedro, y le preguntaron:
– ¿Tu maestro no paga el impuesto para el templo?
25 –Sí, lo paga –contestó Pedro.
Luego, al entrar Pedro en casa, Jesús se dirigió a él en primer lugar, diciendo:
– ¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes cobran impuestos y contribuciones los reyes de este mundo: a sus propios súbditosñ o a los extranjeros?
26 Pedro contestó:
–A los extranjeros.
–Por lo tanto –añadió Jesús–, los propios súbditos no tienen que pagar nada. 27 Pero, para que nadie se ofenda, ve al lago y echa el anzuelo. En la boca del primer pez que pesques encontrarás una moneda que será suficiente para pagar mi impuesto y el tuyo. Llévatela y págalos.

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cap,.-16.-La señal de Jonás

La señal de Jonás
(Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)
16
1 Los fariseos y los saduceos fueron a ver a Jesús y, para tenderle una trampa, le pidieron que hiciera alguna señal milagrosa que probase que él venía de parte de Dios.a
2 Jesús les contestó:
–Por la tarde decís: 'Va a hacer buen tiempo, porque el cielo está rojo'; 3 y por la mañana decís: 'Hoy va a hacer mal tiempo, porque el cielo está rojo y nublado.' Pues si sabéis interpretar tan bien el aspecto del cielo, ¿cómo es que no sabéis interpretar las señales de estos tiempos?b 4 ¡Esta gente mala e infiel pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la de Jonás!c
Y los dejó y se fue.
La levadura de los fariseos
(Mc 8.14-21)
5 Cuando los discípulos pasaron a la otra orilla del lago,d se olvidaron de llevar pan. 6 Jesús les dijo:
–Mirad, guardaos de la levadura de los fariseose y los saduceos.
7 Los discípulos comentaban entre ellos:
–¡No hemos traído pan!
8 Jesús se dio cuenta y les dijo:
– ¿Por qué decís que no tenéis pan? ¡Qué poca fe tenéis! 9 ¿Todavía no comprendéis? ¿No recordáis ya los cinco panes que repartí entre los cinco mil hombres, y cuántas canastas recogisteis?f 10 ¿Ni los siete panes que repartí entre los cuatro mil, y cuántos cestos recogisteis?g 11 ¿Cómo no comprendéis que yo no estaba hablando del pan? ¡Guardaos de la levadura de los fariseos y los saduceos!
12 Entonces comprendieron que Jesús no les había dicho que se guardaran de la levadura del pan, sino de la enseñanza de los fariseos y los saduceos.
Pedro declara que Jesús es el Mesías
(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)
13 Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipoh preguntó a sus discípulos:
– ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?i
14 Ellos contestaron:
–Unos dicen que Juan el Bautista; otros, que Elías,j y otros, que Jeremías o algún profeta.k
15 –Y vosotros, ¿quién decís que soy? –les preguntó.
16 Simón Pedro le respondió:
–Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.l
17 Entonces Jesús le dijo:
–Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque ningún hombre te ha revelado esto, sino mi Padre que está en el cielo. 18 Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedram voy a edificar mi iglesia;n y el poder de la muerteñ no la vencerá. 19 Te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en este mundo, también quedará atado en el cielo; y lo que desates en este mundo, también quedará desatado en el cielo.o
20 Luego Jesús ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.p
Jesús anuncia su muerte
(Mc 8.31–9.1; Lc 9.22-27)
21 A partir de entonces, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén, y que los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley le harían sufrir mucho. Les dijo que lo iban a matar, pero que al tercer día resucitaría.q 22 Entonces Pedro le llevó aparte y comenzó a reprenderle, diciendo:
–¡Dios no lo quiera, Señor! ¡Eso no te puede pasar!
23 Pero Jesús se volvió y dijo a Pedro:
–¡Apártate de mí, Satanás,r pues me pones en peligro de caer! ¡Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres!
24 Luego Jesús dijo a sus discípulos:
–El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. 25 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la recobrará.s 26 ¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida?t 27 El Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles,u y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos.v 28 Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto al Hijo del hombre venir como rey.

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cap,.15.-Lo que hace impuro al hombre

Lo que hace impuro al hombre
(Mc 7.1-23)
15
1 Se acercaron a Jesús algunos fariseos y maestros de la ley que habían llegado de Jerusalén, y le preguntaron:
2 –¿Por qué tus discípulos desobedecen la tradición de nuestros antepasados? ¿Por qué no cumplen con el rito de lavarse las manos antes de comer?a
3 Jesús les preguntó:
– ¿Y por qué también vosotros desobedecéis el mandato de Dios por seguir vuestras propias tradiciones? 4 Porque Dios dijo: 'Honra a tu padre y a tu madre'b y 'El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte.'c 5 En cambio, vosotros afirmáis que uno puede decir a su padre o a su madre: 'No puedo socorrerte, porque todo lo que tengo se lo he ofrecido a Dios', 6 y que el que dice esto ya no está obligado a socorrer a su padre o a su madre. Así invalidáis el mandato de Dios por seguir vuestras propias tradiciones.d 7 ¡Hipócritas! Bien habló el profeta Isaías acerca de vosotros, cuando dijo:
8 'Este pueblo me honra de labios afuera,
pero su corazón está lejos de mí.
9 De nada sirve que me rinda culto,
pues sus enseñanzas son mandatos de hombres.'e
10 Luego Jesús llamó a la gente y dijo:
–Escuchad y entended:f 11 Lo que entra por la boca del hombre no le hace impuro.g Al contrario, lo que hace impuro al hombre es lo que sale de su boca.
12 Entonces los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
– ¿Sabes que los fariseos se ofendieron al oir lo que dijiste?
13 Él les contestó:
–Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. 14 Dejadlos: son ciegos que guían a otros ciegos, y si un ciego guía a otro, los dos caerán en el hoyo.h
15 Pedro pidió entonces a Jesús:
–Explícanos lo que has dicho.
16 Jesús respondió:
– ¿Tampoco vosotros lo entendéis? 17 ¿No comprendéis que todo lo que entra por la boca va al vientre y después sale del cuerpo? 18 En cambio, lo que sale de la boca viene del interior del hombre,i y eso le hace impuro. 19 Porque del corazón del hombre salen los malos pensamientos, los asesinatos, el adulterio, la inmoralidad sexual, los robos, las mentiras y los insultos.j 20 Estas cosas son las que hacen impuro al hombre; pero el comer sin haber cumplido con el rito de lavarse las manos no le hace impuro.
La fe de una mujer extranjera
(Mc 7.24-30)
21 Jesús pasó de allí a la región de Tiro y Sidón. 22 Una mujer cananeak que vivía en aquella tierra, se le acercó dando voces:
–¡Señor, Hijo de David,l ten compasión de mí! ¡Mi hija tiene un demonio!
23 Jesús no contestó ni una palabra. Entonces los discípulos se acercaron a él y le rogaron:
–Dile a esa mujer que se marche,m porque viene dando voces detrás de nosotros.
24 Jesús les dijo:
–Dios me ha enviado únicamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.n
25 Pero la mujer fue a arrodillarse delante de él y le pidió:
–¡Señor, ayúdame!
26 Él le contestó:
–No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros.ñ
27 –Sí, Señor –dijo ella–, pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
28 Entonces le dijo Jesús:
–¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres.
Desde aquel mismo momento, su hija quedó sanada.
Jesús sana a muchos enfermos
29 Jesús, saliendo de allí, se fue a la orilla del lago de Galilea; luego subió al monte y se sentó. 30 Mucha gente se reunió donde él estaba. Llevaban cojos, ciegos, mancos, mudos y otros muchos enfermos; los ponían a los pies de Jesús y él los sanaba. 31 De modo que la gente estaba asombrada al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos veían. Y todos alababan al Dios de Israel.o
Jesús da de comer a una multitudp
(Mc 8.1-10)
32 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
–Siento compasión de esta gente, porque ya hace tres días que están aquí conmigo y no tienen nada que comer. No quiero enviarlos en ayunas a sus casas, no sea que desfallezcan por el camino.
33 Sus discípulos le dijeron:
–Pero ¿cómo encontrar comida para tanta gente en un lugar como este, donde no vive nadie?
34 Jesús les preguntó:
– ¿Cuántos panes tenéis?
–Siete y unos pocos peces –le contestaron.
35 Mandó que la gente se sentara en el suelo, 36 tomó en sus manos los siete panes y los peces y, habiendo dado gracias a Dios, los partió, se los dio a sus discípulos y ellos los repartieron entre la gente. 37 Todos comieron hasta quedar satisfechos, y todavía llenaron siete canastas con los trozos sobrantes. 38 Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Después de esto, Jesús despidió a la gente, subió a la barca y se fue a la región de Magadán.

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cap.-14.-Muerte de Juan el Bautista

Muerte de Juan el Bautista
(Mc 6.14-29; Lc 9.7-9)
14
1 Por aquel mismo tiempo, Herodes,a que gobernaba en Galilea, oyó hablar de Jesús 2 y dijo a los que tenía a su servicio:
–Ese es Juan el Bautista. Ha resucitado, y por eso tiene poderes milagrosos.
3 Es que Herodes había hecho apresar a Juan, y lo había encadenado en la cárcel. Fue a causa de Herodías, esposa de su hermano Filipo,b 4 pues Juan decía a Herodes:
–No puedes tenerla por mujer.c d
5 Herodes quería matar a Juan, pero temía a la gente, porque todos tenían a Juan por profeta. 6 En el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías salió a bailar delante de los invitados,e y le gustó tanto a Herodes 7 que prometió bajo juramento darle cualquier cosa que le pidiera. 8 Ella entonces, aconsejada por su madre, le dijo:
–Dame en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.
9 Esto entristeció al rey Herodes, pero como había hecho un juramento en presencia de sus invitados, mandó que se la dieran. 10 Envió, pues, a que cortaran la cabeza a Juan en la cárcel. 11 Luego la pusieron en una bandeja y se la dieron a la muchacha, y ella se la llevó a su madre.
12 Más tarde llegaron los seguidores de Juan, que tomaron el cuerpo y lo enterraron. Después fueron y dieron la noticia a Jesús.
Jesús da de comer a una multitudf
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Cuando Jesús recibió aquella noticia, se fue de allí, él solo, en una barca, a un lugar apartado. Pero la gente, al saberlo, salió de los pueblos para seguirle por tierra. 14 Al bajar Jesús de la barca, viendo a la multitud, sintió compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos. 15 Como se hacía de noche, los discípulos se acercaron a él y le dijeron:
–Ya es tarde y este es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida.
16 Jesús les contestó:
–No es necesario que vayan. Dadles vosotros de comer.
17 Respondieron:
–No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.
18 Jesús les dijo:
–Traédmelos.
19 Mandó entonces a la multitud que se recostara sobre la hierba. Luego tomó en sus manos los cinco panes y los dos peces y, mirando al cielo, dio gracias a Dios,g partió los panes, se los dio a los discípulos y ellos los repartieron entre la gente. 20 Todos comieron hasta quedar satisfechos, y todavía llenaron doce canastash con los trozos sobrantes. 21 Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Jesús anda sobre el agua
(Mc 6.45-52; Jn 6.16-21)
22 Después de esto, Jesús hizo subir a sus discípulos a la barca, para que llegasen antes que él a la otra orillai del lago, mientras él despedía a la gente. 23 Cuando ya la hubo despedido, subió Jesús al monte para orar a solas,j y al llegar la noche aún seguía allí él solo. 24 Entre tanto, la barca se había alejado mucho de tierra firme y era azotada por las olas, porque tenía el viento en contra. 25 De madrugada,k Jesús fue hacia ellos andando sobre el agua. 26 Los discípulos, al verle andar sobre el agua, se asustaron y gritaron llenos de miedo:
–¡Es un fantasma!
27 Pero Jesús les habló, diciéndoles:
–¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!
28 Pedro le respondió:
–Señor, si eres tú, mándame ir a ti andando sobre el agua.
29 –Ven –dijo Jesús.
Bajó Pedro de la barca y comenzó a andar sobre el agua en dirección a Jesús, 30 pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó:
–¡Sálvame, Señor!
31 Al momento, Jesús le tomó de la mano y le dijo:
–¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?
32 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.
33 Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús y dijeron:
–¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios!
Jesús sana enfermos en Genesaret
(Mc 6.53-56)
34 Atravesaron el lago y llegaron a tierra, en Genesaret.l 35 La gente del lugar reconoció a Jesús, y la noticia se extendió por toda aquella región. Le llevaban los enfermos 36 y le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de su capa. Y todos los que la tocaban quedaban sanados.

carlos adrian gomez burgara
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cap,.13.-SIETE PARÁBOLAS DE JESÚS

13 VII. SIETE PARÁBOLAS DE JESÚS (13.1-52)a
Parábola del sembrador
(Mc 4.1-9; Lc 8.4-8)
1 Aquel mismo día salió Jesús de casa y fue a sentarse a la orilla del lago. 2 Como se reunió mucha gente, subió Jesús en una barca y se sentó,b mientras la gente se quedaba en la orilla. 3 Y se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas.c Les dijo: "Un sembrador salió a sembrar. 4 Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. 5 Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; 6 pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó.d 7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra y dio una buena cosecha: unas espigas dieron cien granos por semilla, otras dieron sesenta y otras treinta. 9 Los que tienen oídos, oigan."
El porqué de las parábolas
(Mc 4.10-12; Lc 8.9-10)
10 Los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. 11 Jesús les contestó: "A vosotros, Dios os da a conocer los secretose de su reino; pero a ellos no. 12 Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará.f 13 Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. 14 En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:
'Por mucho que escuchéis, no entenderéis;
por mucho que miréis, no veréis.
15 Pues la mente de este pueblo está embotada:
son duros de oído
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí
y que yo los sane.'g
16 "Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen. 17 Os aseguro que muchos profetas y gente buena desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.h
Jesús explica la parábola del sembrador
(Mc 4.13-20; Lc 8.11-15)
18 "Oíd, pues, lo que significa la parábola del sembrador: 19 Los que oyen el mensaje del reinoi y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el malignoj y les quita el mensaje sembrado en su corazón. 20 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y al pronto lo reciben con gusto, 21 pero, como no tienen raíces, no pueden permanecer firmes: cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fracasan en su fe. 22 La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado y el amor a las riquezas los engaña: todo eso ahoga el mensaje y no le deja dar fruto en ellos. 23 Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha: son como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla."
Parábola del trigo y la cizaña
24 Jesús les contó esta otra parábola: "El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras todos estaban durmiendo, llegó un enemigo que sembró mala hierbak entre el trigo, y se fue. 26 Cuando creció el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. 27 Entonces los labradores fueron a decirle al dueño: 'Señor, si la semilla que sembraste en el campo era buena, ¿cómo es que ha salido mala hierba?' 28 El dueño les dijo: 'Un enemigo ha hecho esto.' Los labradores le preguntaron: '¿Quieres que vayamos a arrancar la mala hierba?' 29 Pero él les dijo: 'No, porque al arrancar la mala hierba podéis arrancar también el trigo. 30 Es mejor dejarlos crecer juntos, hasta la siega; entonces mandaré a los segadores a recoger primero la mala hierba y atarla en manojos, para quemarla, y que luego guarden el trigo en mi granero.' "
Parábola de la semilla de mostaza
(Mc 4.30-32; Lc 13.18-19)
31 Jesús les contó también esta parábola: "El reino de los cielos se puede comparar a una semilla de mostazal que un hombre siembra en su campo. 32 Es sin duda la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es más grande que las otras plantas del huerto; llega a hacerse como un árbol entre cuyas ramas van a anidar los pájaros."m
Parábola de la levadura
(Lc 13.20-21)
33 También les contó esta parábola: "El reino de los cielos se puede comparar a la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina para que toda la masa fermente."n
Cumplimiento de la Escritura
(Mc 4.33-34)
34 Jesús habló de todo esto a la gente por medio de parábolas, y sin parábolas no les hablaba, 35 para que se cumpliera lo que había dicho el profeta:
"Hablaré por medio de parábolas;
diré cosas que han estado en secreto
desde la creación del mundo."ñ
Jesús explica la parábola de la mala hierba entre el trigo
36 Jesús despidió a la gente y entró en la casa. Sus discípulos se acercaron a él y le pidieron que les explicase la parábola de la mala hierba en el campo. 37 Él les repondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, 38 y el campo es el mundo. La buena semilla representa a los que son del reino; la mala hierba, a los que son del maligno;o 39 y el enemigo que sembró la mala hierba es el diablo. La siega representa el fin del mundo,p y los segadores son los ángeles. 40 Así como se recoge la mala hierba y se la quema en una hoguera, así sucederá al fin del mundo. 41 El Hijo del hombre mandará sus ángeles a recoger de su reino a todos los que hacen pecar a otros y a los que practican el mal. 42 Los arrojarán al horno encendido,q donde llorarán y les rechinarán los dientes.r 43 Entonces, aquellos que cumplen lo ordenado por Dios brillarán como el sols en el reino de su Padre. Los que tienen oídos, oigan.
Parábola del tesoro escondidot
44 "El reino de los cielos se puede comparar a un tesoro escondido en un campo. Un hombre encuentra el tesoro, y vuelve a esconderlo allí mismo; lleno de alegría, va, vende todo lo que posee y compra aquel campo.
Parábola de la perla de gran valor
45 "También se puede comparar el reino de los cielos a un comerciante que anda buscando perlas finas; 46 cuando encuentra una de gran valor, va, vende todo lo que posee y compra la perla.
Parábola de la red
47 "Puede compararse también el reino de los cielos a una redu echada al mar, que recoge toda clase de peces. 48 Cuando la red está llena, los pescadores la arrastran a la orilla y se sientan a escoger los peces: ponen los buenos en canastas y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles a separar a los malos de los buenos, 50 y arrojarán a los malos al horno encendido, donde llorarán y les rechinarán los dientes."v
Cosas nuevas y cosas viejas
51 Jesús preguntó:
– ¿Entendéis todo esto?
–Sí, Señor –contestaron ellos.
52 Entonces Jesús añadió:
–Cuando un maestro de la ley está instruido acerca del reino de los cielos, se parece a un padre de familia que de lo que tiene guardado saca cosas nuevas y cosas viejas.w
VIII. ACTIVIDAD PÚBLICA DE JESÚS (13.53–17.27)
Jesús en Nazaret
(Mc 6.1-6; Lc 4.16-30)
53 Cuando Jesús terminó de contar estas parábolasx se fue de allí 54 y llegó a su propia tierra,y donde comenzó a enseñar en la sinagoga del lugar. La gente, admirada, decía:
– ¿De dónde ha sacado este todo lo que sabe? ¿Cómo puede hacer tales milagros? 55 ¿No es este el hijo del carpintero?z Y su madre, ¿no es María? ¿No son sus hermanosa Santiago, José, Simón y Judas, 56 y no viven sus hermanas también aquí, entre nosotros? ¿De dónde ha sacado todo esto?
57 Y no quisieron hacerle caso. Por eso, Jesús les dijo:
–En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra y en su propia casa.b
58 Y no hizo allí muchos milagros, porque aquella gente no creía en él.

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