Mostrando las entradas con la etiqueta EL ADN. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta EL ADN. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de diciembre de 2022

Las huellas del pasado Matemáticas ancestrales.

Las huellas del pasado
Matemáticas ancestrales.
Para poder nacer, tuvimos que haber necesitado de:
2 Padres
4 Abuelos
8 Bisabuelos
16 Tararabuelos
32 Choznos
64 Pentabuelos
128 Hexabuelos
256 Heptabuelos
512 Octabuelos
1,024 Nonabuelos
2,048 Decabuelos
Solamente para las 11 últimas generaciones, fueron necesarios 4,094 ancestros. Para que puedas estar aquí hoy. ¡Cerca de 300 años antes de nacer!..
Piensa por un instante:
¿Cuántas luchas?, ¿cuántas guerras?, ¿cuánta hambre?, ¿cuántas dificultades?, pero también... ¿cuánto amor?, ¿cuánto cariño?, ¿cuántas alegrías?, ¿cuánta esperanza?, ¿cuánta fuerza?, tuvieron que vivir todos estos antepasados ​​para que tú puedas estar vivo.
Nosotros sólo existimos gracias a todo lo que cada uno de ellos pasó...
Gratitud a todos los antepasados, sin ellos no tendríamos la felicidad de conocer lo que es la VIDA.


carlos adrian gomez burgara
carlosadrian@inbox.ru  
Telegram   
http://t.me/gomezburgara61

viernes, 10 de abril de 2020

El proceso de envejecimiento comienza a partir de los 35 años

El proceso de envejecimiento comienza a partir de los 35 años y continúa de manera más evidente en la década de los 40.

El paso del tiempo y nuestro estilo de vida hacen que nuestro organismo comience a perder su poder renovador. Es entonces cuando aparece el envejecimiento y todos los síntomas que este trae consigo. No solo en forma de arrugas y otros signos externos, sino como enfermedades y otras dolencias más importantes que se gestan en nuestro interior y que pueden apagar nuestra energía y salud, restando años de nuestra vida.
Desde el punto de vista científico, el envejecimiento es el resultado del daño celular y subcelular que se produce con el paso del tiempo. Es la causa de la aparición de las enfermedades relacionadas con la edad, tales como las cardiovasculares, las neurodegenerativas, la diabetes, la osteoporosis, el cáncer o las alteraciones del sistema inmunológico, así como de la disminución de la calidad de vida, el bienestar y la vitalidad.
Aunque parezca una obviedad, la mayoría de las personas en toda la historia de la humanidad no han muerto de "viejas", sino como resultado de epidemias infecciosas, muertes violentas y desnutrición. Pero a partir del último siglo, las enfermedades relacionadas con el envejecimiento suponen la primera causa de muerte en las sociedades desarrolladas. Estas se relacionan directamente con los hábitos de vida (estrés, alimentación, ejercicio...) y el declive de una serie de biomarcadores (analíticos, hormonales, funcionales, cardiovasculares, neurocognitivos, antropométricos).
Actuando sobre las causas anteriormente descritas en las distintas teorías del envejecimiento podemos evitar o al menos retrasar la aparición de estas enfermedades y por tanto mejorar nuestra calidad de vida

Nuestro organismo envejece a medida que nuestras células se dividen.

Nuestro organismo envejece a medida que nuestras células se dividen. Los telómeros desempeñan un papel fundamental en la protección de su integridad.

Los telómeros son los extremos de los cromosomas. Una analogía común es imaginar que son como las fundas de plástico del extremo de los cordones de los zapatos, que impiden que estos se deshilachen. Los telómeros están formados por repeticiones en tándem de una secuencia de ADN y proteínas asociadas.
El problema celular se produce cuando el acortamiento de los telómeros es tal que durante el proceso replicativo estos no puedan preservar el ADN de los cromosomas, produciendo la inconsistencia del material genético.
Estudios científicos demuestran que dicha inconsistencia es la causante, entre otros, del envejecimiento y de la aparición de enfermedades relacionadas con la edad, como son las patologías cardiovasculares, las enfermedades neurodegenerativas, la diabetes y la infertilidad, así como algunos tipos de cáncer y de enfermedades infecciosas.
Sin embargo, en el organismo se encuentra la telomerasa, una encima que permite la regeneración de los telómerosy, por tanto, mantiene la capacidad replicativa de las células. Los últimos estudios apuntan a la posibilidad de que la activación de la telomerasa en el organismo puede producir un alargamiento de los telómeros y, en consecuencia, llegar a aminorar o revertir el proceso de envejecimiento.

Nuestra verdadera edad. El factor biológico.
Las dos edades clave del ser humano son la cronológica y la biológica:
  • La edad cronológica es la que marca nuestro DNI.
  • La edad biológica o funcional es la que nos informa de la edad real de las células y los órganos de nuestro cuerpo y resulta decisiva en cuestión de longevidad. Depende de los genes (genoma) en un 30% aproximadamente, mientras que el 70% restante depende de nuestro estilo de vida (ambioma) y de las actuaciones médicas posibles en el ámbito de la Age Management Medicine (nutrición, hábitos tóxicos, descanso, equilibrio hormonal, ejercicio…).

Qué son los telómeros,

Qué son los telómeros, una de las claves que estudian los científicos para entender elenvejecimiento. Derechos de autor de la imagen iStock La longitud de los telómeros, los extremos de los cromosomas, está vinculada al envejecimientoLos telómeros son como los escudos protectores del ADN de nuestras células.

En busca de la longevidad ¿POR QUÉ ENVEJECEMOS? ¿PUEDE LA CIENCIA ALARGAR LA VIDA?


Unos científicos trabajando en su laboratorio

¿Podremos vivir más tiempo gracias a la manipulación genética?

En busca de la longevidad


“He visto la ocupación que Dios ha dado a los hijos de la humanidad en qué ocuparse. Todo lo ha hecho bello a su tiempo. Aun el tiempo indefinido ha puesto en el corazón de ellos” (Eclesiastés 3:10, 11).
ESTAS palabras del sabio rey Salomón describen muy bien lo que todos sentimos. La vida es tan breve... Quizás por eso, los seres humanos siempre han buscado la manera de vivir más tiempo. La historia está llena de fábulas y leyendas que lo demuestran.
Piense, por ejemplo, en el rey sumerio Gilgamés. Una de las muchas leyendas que se cuentan sobre él, relatada en la Epopeya de Gilgamés, dice que emprendió un peligroso viaje en busca de la inmortalidad, pero que su búsqueda fracasó.

Un alquimista medieval en su laboratorio

Un alquimista medieval en su laboratorio
En el siglo cuarto antes de nuestra era, los alquimistas chinos intentaron hallar una pócima que alargara la vida. Crearon un brebaje que contenía pequeñas cantidades de mercurio y arsénico. Se cree que algunos emperadores chinos murieron después de tomarlo. En la Europa medieval, algunos alquimistas intentaron hacer que el oro fuera comestible porque pensaban que, por su resistencia a la corrosión, podía alargar la vida.
Tal como en el pasado se buscaba una fórmula que pudiera alargar la vida, hoy en día, algunos biólogos y genetistas intentan descubrir la causa del envejecimiento. Sus investigaciones demuestran que el ser humano sigue creyendo que algún día podrá detener el envejecimiento y vencer a la muerte. Pero ¿qué han descubierto?
DIOS HA PUESTO EL TIEMPO INDEFINIDO EN NUESTRO CORAZÓN (ECLESIASTÉS 3:10, 11).

¿POR QUÉ ENVEJECEMOS?

Los científicos que estudian la célula humana han formulado más de trescientas teorías sobre las causas del envejecimiento y la muerte. En los últimos años, los biólogos moleculares han logrado manipular los genes y las proteínas para hacer más lento el proceso de envejecimiento en animales de laboratorio y en células humanas. Estos avances han impulsado a algunos multimillonarios a financiar a quienes se dedican a resolver “el problema de la muerte”. ¿Qué rumbo han tomado tales investigaciones?
Retrasar nuestro reloj interno. Algunos biólogos opinan que la principal causa del envejecimiento se encuentra en los telómeros, es decir, en los extremos de los cromosomas. Los telómeros protegen la información genética cuando las células se dividen, pero, con cada división celular, los telómeros se acortan. Con el tiempo, las células dejan de dividirse y empezamos a envejecer.
Elizabeth Blackburn, ganadora del premio Nobel en 2009, y su equipo identificaron una enzima que retrasa el acortamiento de los telómeros y, por lo tanto, el envejecimiento de las células. Sin embargo, en su informe reconocen que los telómeros “no son prolongadores mágicos de la vida: no van a hacer que superemos la duración de la vida humana tal como la conocemos”.
La reprogramación celular. Cuando nuestras células envejecen y dejan de reproducirse, empiezan a enviar señales erróneas a las células inmunitarias, lo que causa inflamación, dolor crónico y otras dolencias. Recientemente, unos científicos franceses han reprogramado células extraídas de personas mayores, algunas de más de 100 años. El jefe de investigación, el profesor Jean-Marc Lemaître, declaró que su trabajo demuestra que se puede “revertir el envejecimiento” de las células.

¿PUEDE LA CIENCIA ALARGAR LA VIDA?

No todos los científicos creen que los tratamientos contra el envejecimiento puedan hacer que vivamos más. Es verdad que la esperanza de vida ha aumentado a un ritmo constante desde el siglo diecinueve, pero esto se debe principalmente a las mejoras en la higiene, la prevención de enfermedades infecciosas y el uso de antibióticos y vacunas. Algunos genetistas creen que nuestra esperanza de vida ha alcanzado más o menos su límite natural.
Hace unos tres mil quinientos años, el escritor bíblico Moisés afirmó: “Los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años, sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales; porque tiene que pasar rápidamente, y volamos” (Salmo 90:10). A pesar de todos los esfuerzos que ha hecho el ser humano para alargar la vida, seguimos teniendo la misma esperanza de vida que mencionó Moisés.
En contraste, algunos animales, como el erizo rojo de mar o la almeja de Islandia, pueden vivir más de doscientos años. Y hay árboles, como la secuoya gigante, que viven miles de años. Cuando comparamos nuestra esperanza de vida con la de otros seres vivos, es lógico que nos preguntemos: “¿Qué sentido tiene vivir solo setenta u ochenta años?”.