Jueves 7 de marzo
Por la bondad inmerecida de Dios soy lo que soy (1 Cor. 15:10).
Si usted ha cometido un pecado grave, Jehová quiere ayudarlo a recuperarse. Pero, para lograrlo, usted debe aceptar la ayuda que él da mediante la congregación (Prov. 24:16; Sant. 5:13-15). No se demore en hacerlo, pues de eso depende que viva o no para siempre. Ahora bien, ¿qué puede hacer si la conciencia sigue atormentándolo mucho después de que Dios lo haya perdonado? Hubo ocasiones en las que a Pablo lo angustió el recuerdo de las cosas malas que había hecho en el pasado. Reconoció: “Soy el más pequeño de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la congregación de Dios” (1 Cor. 15:9). Jehová aceptaba a Pablo a pesar de sus errores pasados, y quería que estuviera seguro de ello. Pues bien, si usted se ha arrepentido con sinceridad de sus errores pasados y se los ha confesado a Jehová —y a los ancianos, si es necesario—, puede estar seguro de que Dios le tendrá misericordia. Por tanto, confíe en que Jehová lo ha perdonado y acepte su perdón (Is. 55:6, 7). w18.01 11 párrs. 17, 18
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